Un ejemplo claro de asertividad es el siguiente:
Estás en un restaurante, y pides una comida sin cebolla.
El mesero sin embargo, te trae justo la comida que pediste,
pero haciendo caso omiso a tu advertencia, y solicitándola al chef con
abundante cebolla.
Una persona pasiva, aceptaría la comida de forma sumisa, y
la consumiría incluso si no es de su agrado.
Una persona agresiva (el otro extremo de la asertividad) se
enojaría y trataría mal al mesero, al chef y a todo el que esté cerca.
Sin embargo, una persona asertiva, no se dejaría llevar, ni
por la ira, ni por el criterio de otros.
De forma muy educada, le haría saber al mesero que su pedido
no fue entregado a satisfacción, y solicitaría que lo cambiaran.
Otro ejemplo puede ser el adolescente cuyos amigos lo
invitan a una fiesta que no quiere ir y acepta.
Lo que ocurre es que carece de asertividad, pues no debería
aceptar ir donde no quiere.
Ni tampoco, claro, llegar al otro extremo.
Como estos pueden haber montones de ejemplos, lo importante
es que captes la idea de que la asertividad, es simplemente una manera de
forjar un carácter y personalidad sólidos como roca.
Ser asertivo no es ser maleducado.
Hay que tener esto muy en cuenta cada vez que empieces a
cuestionar tu asertividad.
Si la asertividad que practiques no incluye respeto y
tolerancia hacia los demás, no es asertividad. Posiblemente es atrevimiento.


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